Científicos del consorcio internacional ITER y laboratorios asociados en Corea del Sur y Francia han anunciado este 21 de enero de 2026 que lograron mantener una reacción de fusión nuclear estable y controlada durante media hora, multiplicando por diez el récord anterior y abriendo la puerta a la generación comercial de energía.
Durante décadas, la fusión nuclear (el proceso que alimenta a las estrellas) ha sido el "Santo Grial" de la ciencia: una fuente de energía que no produce residuos radiactivos de larga duración, no emite gases de efecto invernadero y utiliza como combustible el deuterio, un isótopo que se encuentra en abundancia en el agua de mar. Sin embargo, el reto técnico siempre fue el mismo: confinar un plasma a 150 millones de grados centígrados (diez veces más caliente que el núcleo del Sol) sin que este toque las paredes del reactor y detenga la reacción.
Este miércoles, el equipo del reactor KSTAR (el "Sol Artificial" coreano) confirmó que, gracias a una nueva generación de imanes superconductores de alta temperatura, han logrado mantener el plasma estable durante 1.850 segundos. Este hito es fundamental porque demuestra que ya no estamos ante experimentos de laboratorio breves, sino ante una tecnología capaz de funcionar de manera continua. "Hemos pasado de preguntar 'si' es posible, a calcular 'cuándo' conectaremos el primer reactor a la red eléctrica nacional", declaró el director de investigación del proyecto.
Lo que hace este avance especialmente relevante en 2026 es el material utilizado en el revestimiento del reactor: el tungsteno. A diferencia del carbono utilizado en pruebas anteriores, el tungsteno no absorbe el combustible de la reacción, lo que permite que el proceso sea mucho más eficiente y duradero. Este avance tecnológico significa que las primeras plantas comerciales de fusión nuclear podrían empezar a construirse antes de 2030, resolviendo la crisis energética global y eliminando la dependencia de recursos limitados o contaminantes.
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